Trump amenaza con anexionar el Estrecho de Ormuz


REDACCIÓN | RIFPOST


En una nueva demostración de desprecio absoluto hacia la legalidad internacional y la soberanía de los pueblos, Donald Trump ha vuelto a sacudir el tablero geopolítico global al declarar su intención de proclamar «pronto» el estrecho de Ormuz como «territorio de Estados Unidos». Unas declaraciones incendiarias que van más allá de la mera retórica electoralista o la provocación mediática: representan la normalización del lenguaje colonial y la lógica del saqueo de los recursos estratégicos en un momento de máxima tensión bélica internacional.


Un delirio jurídico al servicio del belicismo
El estrecho de Ormuz, un paso marítimo neurálgico situado entre el golfo de Omán y el golfo Pérsico por el que transita aproximadamente una quinta parte del petróleo consumido a nivel mundial, está regulado bajo el régimen de paso en tránsito establecido por la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (UNCLOS), con aguas territoriales pertenecientes a Irán y Omán.


Pretender declarar un canal soberano internacional como «territorio propio» no solo carece de cualquier fundamento jurídico, sino que constituye una amenaza directa de ocupación militar y un acto de agresión formal contra la estabilidad de toda la región de Oriente Medio.
Lejos de tratarse de un exabrupto aislado, este discurso encaja en una doctrina de supremacía imperial que concibe las arterias comerciales y los recursos energéticos del planeta como feudos privados sujetos al dictado de Washington.


El verdadero coste: especulación, crisis energética y sufrimiento popular


Mientras los centros de poder y las grandes corporaciones mediáticas intentan maquillar estas amenazas bajo el paraguas de la «seguridad internacional» o la «protección de las rutas comerciales», las consecuencias de esta escalada las pagan, como siempre, las clases populares:


* Especulación financiera y energética: Cada amenaza sobre un paso estratégico se traduce de inmediato en un repunte artificial de los precios de los hidrocarburos, beneficiando a los gigantes petroleros y a la industria armamentística.
* Inflación en el Sur Global y la cuenca mediterránea: El encarecimiento del combustible y el transporte marítimo repercute de forma directa en el coste de los alimentos y bienes básicos, golpeando con dureza a las economías más vulnerables del norte de África y a la clase trabajadora en Europa.
* Riesgo inminente de conflicto a gran escala: La militarización forzosa de Ormuz pone en riesgo directo a millones de civiles en toda la región, alimentando una espiral bélica que amenaza con desatar una catástrofe humanitaria sin precedentes.
Frente a la lógica del despojo, soberanía y autodeterminación


Desde una perspectiva comprometida con los derechos humanos, la paz y la autodeterminación de los pueblos, el intento de imponer protectorados o soberanías coloniales en pleno siglo XXI debe ser denunciado sin titubeos.
El control de los estrechos y pasos marítimos no puede convertirse en el botín de guerra de potencias hegemónicas dispuestas a sacrificar vidas humanas en nombre de intereses corporativos y geopolíticos. Frente a las narrativas que legitiman la violencia sistemática y la ocupación, es urgente exigir el respeto estricto al derecho internacional, la desmilitarización de las rutas comerciales y el cese de una política exterior basada en el chantaje militar y la asfixia económica.

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